jueves, 7 de mayo de 2026

LUCIERNAGA TE ENSEÑA AMIGA. UNA HISTORIA.

LUCIERNAGA TE ENSEÑA AMIGA.


Había una vez una luciérnaga llamada Luz, que sentía mucha vergüenza porque su brillo no era constante; parpadeaba a un ritmo diferente al de sus compañeras. Mientras todas las demás coordinaban sus luces como un faro perfecto en el bosque, Luz parecía una pequeña estrella con hipo.


Una noche de tormenta, las nubes taparon la luna y el bosque quedó en una oscuridad total. Las luciérnagas más brillantes se asustaron y se escondieron bajo las hojas, pues su luz constante atraía a los depredadores.


Luz, sin embargo, se dio cuenta de que su parpadeo irregular la hacía parecer un simple reflejo del agua o una chispa lejana. Valiente, decidió volar hacia el sendero para guiar a una familia de conejitos que se había perdido. Con su ritmo único —encendido, apagado, encendido— les marcó el camino sin ser detectada por el búho que vigilaba desde lo alto.
















Al amanecer, el resto de la colonia entendió que no se trataba de brillar siempre igual, sino de saber cuándo encenderse para marcar la diferencia. Desde entonces, el parpadeo de Luz fue la señal favorita de todos en el bosque.



miércoles, 6 de mayo de 2026

domingo, 3 de mayo de 2026

La carta no enviada. Poesia, de Maribel


La carta no enviada

Amado


yo puse mi lámpara en la ventana

esperando tu paso

como quien espera la lluvia

en la estación equivocada.


mi nombre

no floreció en tu voz,

ni fui la sombra fresca

donde reposaran tus días.



yo tejí para ti

un jardín de silencios,

y tú cruzaste sus senderos

sin ver las flores.


no me quisiste—

y sin embargo

mi corazón te ofrecía

pan y canto

cada amanecer.


hay amores

que son como ríos sin cauce:

nacen, crecen,

y se pierden

antes de llegar al mar.


hoy recojo mis manos

vacías de ti,

y las dejo caer

sobre la tierra tranquila

de mi propio ser.



porque he comprendido, amado,

que no toda luz

está destinada

a entrar en nuestra casa.



y aún así,

bendigo tu ausencia,

como se bendice la noche

que enseña a la estrella

a brillar en soledad.

 


martes, 28 de abril de 2026

DIOS DE LAS LUCIERNAGAS

 

Dios de las luciérnagas.

De Minerva Mendoza

Extracto de la publicación



























Esto a dónde voy es más largo en el tiempo, pero más corta en cuento. A los 14 años renuncié a todo lo que oliera a catolicismo y juraba, casi en nombre de Dios, que era atea, pero a los 22 años, casi como en un paseo por el bosque de mi infancia en la montaña, de a poquito y sin darme mucho cuenta, me puse a construirme un Dios a la medida de mi corazón cariado, uno que no termina de expandírseme y, a veces, de contrariarme, profundo y complejo, pero del que tal vez no venga mucho al caso hablar aquí, porque a final de cuentas, este cuento que me traigo es sólo para contar, que ahora, desde este acá en donde estoy, desde esta orilla en que desdoblo, sé que la contemplación de esa noche iluminada de la infancia, esas luces de allá arriba y esas luces de allá abajo, me sembraron en el silencio, en la soledad, y en mis noches oscuras, a mi Dios de las luciérnagas, un Dios que había bajado del cielo a poblar el campo para regalarme en el horizonte la divinidad de las estrellas, eso, o esto es sólo una historia bonita que me voy contando para espantarme al diablo cuando me salgo a fumar a media noche a la calle y no veo estrellas en el cielo.

Minerva Mendoza